Cuando la marea está baja se contempla el mar tranquilo

cristalino

tomo la careta y me sumerjo en el viaje hacia el color

de las cosas que emergen de lo profundo.

Nostalgia del anhelo de la ola

y ante el indicio de su cercanía

y el olor borrascoso

el cuerpo tiembla: montaña atraída hacia su abismo

deja la sangre fluir

se sostiene

trata de ser isla

y tras reconocerse

unir los granos de la arena.

Quizás por miedo

la isla va alejándose más allá de las palabras

y es mucho más de lo llega a saber que es.