Mi mano desea dormir en el papel

y despertar en un verano de la infancia.

La letra lucha en el renglón

en revolución contra la barbarie

contra la revolución, el descuido.

No hay consuelo hoy para el pulso perturbado

que ensucia la hoja y limpia su espíritu

más tarde

mi pulso

no recordará culpa alguna

ni desdén

ni abatimiento.

Los momentos me arden y me atraviesan,

yo escribo en la oscuridad

sin notar que el lapicero se queda sin tinta.

 

¿Si no recuerdo esta noche,

estará disparada de la línea del tiempo?

 

No quiero ser un fósforo en el agua

ni un dibujo que tan sólo se imagina

ni un poema sin verso final.